Exámen final de Lenguajes II


(micro) TEORÍA DE LA SEMIOSIS CULTURAL EN LA ERA DIGITAL La era de la explosión semiótica
August 10, 2009, 8:21 pm
Filed under: Uncategorized

Post original 

“La inteligencia del hombre se modifica a medida que el conocimiento se acrecienta,
la persona es resultado de la interacción con el medio semiótico.”
Jorge Lozano.

“La totalidad del conocimiento flota y circula entonces sin descanso,
sin acumularse ni congelarse en punto alguno.”
José Luis Brea.

“Soy si estoy en la red, soy la red si (que) consumo y (que) produzco en ella.
Pero también soy todo lo que la red me permite y todo lo que dejo de ser porque no me lo permito.”
Anaclara Dalla Valle.

(micro) TEORÍA DE LA SEMIOSIS CULTURAL EN LA ERA DIGITAL
La era de la explosión semiótica

Anaclara Dalla Valle

(micro)Introducción
Vivimos en una época, que muchos estimarían, puramente, visual. Imágenes, luces, ruidos, publicidades, fotos. Vivimos en un mundo, que evidentemente, muchos estimarían, puramente virtual. Comunidades en la web, redes sociales, wikis, blogs, fotologs, simulación, incluso, mundos virtuales.
A esto se le suma, la convergencia, que para ser mediática, primero fue cultural, la cultura participativa, la democracia instaurada en cada PC, la acción colectiva, las hipermediaciones, la hipercomplejidad de un mundo cada vez más habitado, cada vez más extendido, exteriorizado, cada vez más hiper linkeado, ultra estratificado, supra nivelado. Hablamos de que nuestro universo es una orquesta inter e inevitable, un collage simbólico, “multi pantalla” donde se conectan como dirían Judith Ramales y Lee Zia, en “Educating the Net generation”, “people to people, people and tools, people with concepts”.

Decir que todo es signo, no fue una generalización azarosa ni mucho menos. Pero hoy a sabiendas de la semiosis infinita, en la empírica corroboración de las múltiples formas de acceder a signos, de producirlos, de generarlos y por sobre todo, de compartirlos mediante modos de visualización nunca antes exisitido, manifiesta que lo que vivimos es una explosión semiótica.

Repensar ciertos conceptos, simplemente es un modo de posicionarnos y de festejar nuestro presente virtual, de comprender para seguir actuando, de analizar por el hecho de analizar, de “empalabrar” diría Chillón,el universo que nos rodea. “El mundo de hechos y el mundo de signos”, provocará Lotman, teórico desde el cual se aborda buena parte del ensayo. Balbuceos de nativa digital, los conceptos esgrimidos y retrabajados, tratan de ser útiles para la comprensión de coyunturas. Serán una serie de ensayos que verbalizen de qué se trata, haber nacido y crecido en la era digital, que desde la literatura que me apasiona, me hace ver/sentir, como una cazadora de espejos.

Semiosis
La producción de sentido implica una amplitud tal, es una disciplina tan magna, que Umberto Eco desarrolla el concepto de estructura ausente para validar el marco teórico de abordaje. En el bosque de signos en el que vivimos, apunta Baudeliere, todo es semiosis infinita, completará Peirce. Las teorías obligatoriamente se reformulan, los cambios paradigmáticos son apasionantes desde las rupturas y composturas. Podría pensarse en lo mucho que se dijo y en la imposibilidad de seguir diciendo, porque Barthes hunde la ficción humana de creernos Adanes bíblicos. Sin embargo, cada momento requiere de un abordaje teórico para su comprensión, para su interpretación por placer y por necesidad pragmática. Hjmeslev apunta a la consolidación de la humanidad por medio del lenguaje, trayendo a colación la teoría benvenistista de la enunciación: “La existencia misma del hombre está estructurada por la lengua. La lengua es la única forma en que podemos revestir el mundo. No podemos concebir niguna otra forma de la existencia que la que es dada por la lengua”.

Los seguidores soviéticos de un Lotman maravillado por la semiosis peirciana, complejizarán la teoría, porque suamarán la conecpción de la cultura como lengua, como lenguaje. Pensando desde y en función de silogismos, si el lenguaje es signos y los hombres somos lenguaje, la humanidad se erije en función de su consolidación sígnica. Somos signos. Si la cultura es lenguaje y comunicación, también es un mar de signos, de índices, de íconos y por sobre todo, de símbolos. Es una meta humanidad, metasígnica integrada por personas/signos; objetos/signos, palabras/signos, pensamientos/signos. Signohumanos, signobjetos, signopalabra, signopensamientos. Signos que por sobre todo, remiten a, conducen a, hoy decimos “linkean a”. Abren espacios y generán conexiones, sinapsis, transversalidad de contenidos, transferencia de datos, reminiscencia, memoria, traslación. No dudamos entonces, con respecto  a la consideración de la cultura como “mecanismo plurilingue”

“El hombre desciende más del signo que del mono (en francés, signe)”, introduce Daniel Bougnoux . Continúa “el imperio de los signos duplica el mundo natural, la semiosfera (que integra la cultura en general) contiene a la biosfera (la naturaleza, el mundo animal, vegetal, etc.)” Deja entrever que no nos conformamos -ni podemos hacerlo- con el mundo “de los átomos”. Es que el ser humano ha conjeturado a lo largo de la historia otros planetas en su imaginación y los ha plasmado a través del arte, de la literatura, de la música, de la pintura. No satisfechos con eso, la tecnología desborda de espacios,para que vivamos las vidas que queremos.

Así, ese “conjunto de todas las cosas creadas”, según la definición del Diccionario de la Real Academia Española, es cada vez más interminable, ya que “al desdoblar el mundo, la semiología agudiza nuestro espíritu crítico”. Y esto ocurre porque el hombre necesita, prescinde y requiere de los símbolos para mediar con la dura realidad. “La semiosfera es como un dique que se opone a la brutalidad de las cosas, cuanto más vivimos entre signos, menos nos muerden las cosas.” agrega.

Pero, ¿qué es un signo? Desde  la definición clásica, “una cosa puesta en el lugar de otra cosa”, quid pro quo, el que para Saussare vinculaba un significante y un significado, en su dualidad inmanente, inseparables uno del otro “como el verso y el reverso de una hoja de papel.” Fue Hjelmslev quien propuso el significante como plano de la expresión y el significado como plano del contenido. Agranda Bougnoux, con otro punto de vista “lo interesante del enfoque de Peirce es que lejos de ser emitido por una persona, el signo puede emanar de cualquier cosa.”  Incluso, como diría Artaud, “hay signos en el pensamiento”. Estamos, ante, con, en, llenos de ellos, siempre signos.

El representante soviético de los estudios semióticos planteará la analogía de la lengua y habla de la linguística estructural con la de mensaje y código en la teoría de la información. Alguien produce un mensaje para alguien, el mensaje es el signo de la relación triádica. Ese segundo decodificador, ejercerá éste acto y terminará siendo productor de otros mensajes. De otro, para otro o para sí mismo. Efectuará un acto, pronunciará más palabras, se quedará en silencio, pensando, hablándose a sí mismo, dialogando, aducirá Barthes desde su defensa suprema al dialogismo.Los mensajes como habla, como acción, como significantes. Jorge Lozano retomará, entonces “el acto comunicativo no es transmisión pasiva de información sino una traducción, una recodificación del mensaje”.

“En la base de las relaciones humanas se encuentra el acto de comunicación, acto que debe ser considerado como un intercambio de cosas que se equivalen”, agregará. Permiten que las pensemos, entonces, en el marco de una cultura de equivalencias, de reemplazos, de supuestos repuestos, de disfraces, de signos, de enlaces, de hipertextos, de links.

Lotman analizando el freudismo resignifica el complejo de Edipo, aduciendo que no se trata de una expresión de las pulsiones, sino el fruto de una trascodificación de un texto con un gran alfabeto (el de los padres) a un texto con un alfabeto reducido (al del niño)Lozano, Jorge. Introducción a Lotmany la Escuela de Tartu   El lenguaje como constituyente humano, como producto de resoluciones pasionales y nerviosas, como manifestación potente y real del desarrollo libidinal. Lenguaje como mediador, como articulador generacional, como expresión de madurez y maduración. El lenguaje hecho texto, el humano hecho de tramas. Las tramas hoy recodificadas, absolutamente virtualizadas, digitalizadas.

En las tramas que permiten su análisis, podemos ver cómo nos “persiguen las huellas” (frase de un nativo digital de cuatro años), el recorrido implícito y realizado. Vemos lo que hicimos, podemos corroborar hasta dónde llegamos. Pero no, hasta dónde llegaremos. Es que, como dice Jorge Hidalgo Toledo “Una nueva revolución simbólica/antropológica se está viviendo; los resultados: cambios profundos en la personalidad, nuevos modos de interacción, diálogo y significación. Necesariamente toda nueva sintaxis establece una nueva semántica y por ende, una nueva pragmática.”

La cultura Los estudios encabezados por los semiólogos rusos, se centraron en los conceptos de cultura, texto, memoria e inteligencia. La cultura se recorta sobre lo que no es cultura, impone un adentro y un afuera, de esa forma, se autorganiza, se autodescribe en su reproducción, varía, como es evidente, según épocas y lugares,  con rasgos distintivos, jamás representando conjuntos universales. Lo clave: es un sistema de signos, de signicidad,  en su interior posee un “dispositivo estereotipizador”, un lenguaje que modeliza y encarna su sistema nervioso.La cultura decide, selecciona, juzga qué acontecimientos serán o no sígnicos en cierto tiempo y espacio.

La cultura es signo que significa lo no sígnico.Se la puede pensar desde diversas concepciones: dialécticamente centro/periferia. La movilidad del ambiente, del sistema le es implícito al hombre y a la cultura, es una propiedad inherente a ella misma también.  Es, por sobre todo “memoria no hereditaria de la colectividad, expresada en un sistema de prohibiciones y prescripciones”, un fenómeno social, que no excluye lo individual, es memoria, grabación, es una inteligencia colectiva, una memoria colectiva, un espacio supraindividual que conserva y transmite ciertos textos y elabora otros nuevos.

Por ende, el lenguaje es algo más que un sistema al interior de la cultura, es mucho más, su función de dar forma a, implica proporcionar al grupo social “hipótesis de comunicabilidad, que le permite atraer a la cultura realidades no sígnicas y hacerlas empezar a funcionar como tales” Por medio de textos (pensados en sus múltiples versiones, de ayer, las incalculables de hoy) se transmiten significados, se generan nuevos sentidos.  Entonces, en un mar de textos, la cultura se define, la cultura los produce y se reproduce en la misma producción, es mientras produce, es porque produce, es porque necesita producir. La cultura, lenguaje, comunicación, signo, semiosis.En el marco de la definición, el surgimiento del concepto de semiosfera concebirá a la cultura como un mecanismo sígnico que asegura la existencia de las comunidades en torno a una memoria común, porque “domina la idea de conjunto y la de transformación”.

Pero repensar la cultura hoy, implica verla como clave en la constitución  de los seres humanos, de su desarrollo, implica analizar la preponderancia y fuerza de la transmisión memética y su trascendencia. Si “cada cultura define aquello que debe recordar”, hoy, que no podemos no recordar, que el olvido es un mecanismo de de defensa ante el caudal informativo, ¿Qué recuerda y qué no, la cultura “digital”? ¿Qué decide hacer ver? Acaso, ¿no está todo a nuestro alcance? Si la cultura es un lugar, un espacio de encuentro, si el lenguaje será para Fabri un campo de juego y lo que la determina, desde Lotman, lleva implícito el establecimiento de sus límites y fronteras. Si incluso, la frontera hace que los otros, sean los bárbaros, los relacionados a lo entrópico…¿Quién define los límites, los adentros, los afuera? ¿Cuáles son las zonas centrales, las periferias del conocimiento hoy? ¿Quiénes somos bárbaros?¿Por qué? (planteos y plantaciones de futuros debates -que evaden el debacle)

Cultura RAM Si bien y como dice Alejandro Piscitelli, los teóricos muchas veces repiten sus errores epistemológicos, lo dicho sirve por dicho, pero sirve repensado desde la especificidad y con la asunción de su complejidad coyuntural. Los clásicos sirven en medida que pueden adaptarse al mundo de hoy, símil, evolución de las especies.

Por ejemplo, Edwar Shills fue uno de los Barcia o Cars en la consolidación de los Mass Media. “Es innegable que existe una conciencia de decadencia. Los intelecuales están desanimados, se sienten aislados, olvidados, carentes de simpatía. Sienten que han perdido contacto con su público y en especial, con el más importante, el que forman los que gobiernan la sociedad. (…).Se dice que la divulgación es uno de los motivos del deterioro de la cultura superior.(…) El consumo de cultura brutal y mediocre es la consecuencia, y no la causa, de resultados independientes de las propiedades específicas de la sociedad de masas.”

Ante advenimientos de, ante la presencia y prepotencia de los medios masivos de comunicación y la consolidación de nuevos campos de estudio, la consolidación de una cultura de masas, de audiencias de masas, de masa, también estuvieron los fantasmas presentes, se repitieron los errores y los miedos espistemológicos que genera lo desconocido, lo superlativo y desestructurante. La observación -que es minúscula y referencial, porque la historia misma está llena de situaciones similares- permite nuevas conceptualizaciónes de cultura, de creación. “Media and Semiotic Theory: Key Terms and Concepts”, define “Culture” como “a field of conflicting and competing forces resulting from structured asymmetries in power, capital, and value.”

Cultura también es lucha por la información. Y hoy lo vivenciamos en el marco de debates y debacles googlenses, facebookenses, proseguirá Scolari que “se plantea un interesante combate por la hegemonía de los territorios virtuales de la información”. Partiendo de la concepción lotmaniana de cultura, vemos cómo la lucha fue siempre lucha por la información, por el conocimiento, por el saber, por el poder del saber, por la concentración de y para. Fueron luchas de “significado”; dirá Berman. Al fin y al cabo, fueron luchas semióticas. De, entre y por signos.

Por eso, es importante ver qué se dice y en contra de qué. Según José luis Brea “La cultura está empezando -hoy ya dejó, pienso- a dejar de comportarse como principalmente, una memoria de archivo para hacerlo en cambio, como una memoria de procesamiento, de interconexión de datos -y sujetos- de conocimiento.”

Es decir, lo relacional trama la trama cultural, generacional, expansiva de sujetos semióticos: hay una multiplicación semiótica. Una explosión semiótica. Todo es flujo y conexión. Si archiváramos adjetivos bajo tags, cultura sería un océano de conceptos centrado en mucho de lo que Brea y otros tantos genios dicen: dinamismo, velocidad, opensource, interacción, comunicación, comunión, redes, flujos, datos, información, procesos, procesamiento, conectividad, plataformas, learning, mushup, mix, transmisión, trasgresión, ventanas, links, enlaces, digitalización, virtualidad, networking.

Si la cultura no es la que era, si la modalidad de crecimiento y concepción, es absolutamente otra, también lo son sus productos y sus productores, sus textos, su idea de sí misma y de la semiosis. “Una red de nudos”, a lo quechua, “un río de primavera”, vía Lotman, pero  lleno de casacadas, de vaivenes y de botes y barcos y ahogados “que no ven que no ven” (Heinz Von Forester, 1976.)

Se visualizan “puras arquitecturas virtuales” según Brea, porque lo que importa es el proceso, conectar, distribuir, fluir. “Cultura no es sino un cierto régimen generalizado de la representación, una formación sistémica que articula y  condiciona los órdenes discursivos, visuales..semiológicos.” Y con la implosión de avatares y plataformas, el regímen de representación no sólo es exponencialmente elevado, sino exponencialmente necesario. “Ya no podemos oponer el mundo real al mundo virtual como lo hacíamos antaño. Lo virtual es parte de nuestra vida real. No son dos mundos opuestos. Son capas de una misma realidad -la nuestra- vivida en múltiples niveles, tanto simultánea como alternativamente.” Apunta Francis Pisani en el prólogo al libro “Nativos digitales: dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación”, de Alejandro Piscitelli. Esta pluralidad de niveles en la realidad que es por sobre todo, construcción de perspectivas, supone una pluralidad de dimensiones, y el surgimiento de nuevas o mayores capacidades cognitivas -”flexicognición”-, otras capacidades de semiotización, de significación y de aportar sentidos a lo que antes no lo tenía, por no existir, o por no existir de modo trascendental en la vida humana. Hay millones de aquíes y ahoras mucho más suculentos que los que jamás hemos conocido y asombrosos, desde donde se lo mire.

Dolors Reig a su vez aporta conceptos fundamentales, destituyendo una vez mas los apocalípticos versos de Carr: “Si el aumento de la inteligencia tiene el impacto esperado, pronto entraremos en una nueva era. El foco de nuestra evolución tecnológica estará en menor medida en cómo adaptarnos al entorno físico y en mayor en cómo adaptarnos a la enorme cantidad  de conocimiento que hemos creado.Podemos llamarla Nooceno, desde el concepto de Pierre Teilhard de Chardin de Noosfera, conciencia colectiva creada por la interacción profunda de las mentes humanas. Lo expresa perfectamente Vernor Vinge. “en 30 años tendremos tecnología como para crear inteligencias suprahumanas (lo escribía en 1993)” Es la singularidad, la culminación de la noosfera y el fin de la historia.”

Porque lo que experimentamos es una “coevolución” (cultural, demás decirlo), tanto objetos como sujetos, se modifican, modifican sus pretencioes iniciales y los objetivos operativos de sus creadores que son sujetos de gestión. Lo que se produce se reapropia y en su reapropiación, hay una regeneración constante, una coevolución permanente. De los sujetos y de los objetos, que pasan(mos) a ser sobjetos dirá Vicent Verdú (2006): la integración entre unos y otros es tan compleja, tan intensa, tan necesariamente dependiente que  se acometen, se enlazan, se entrechocan,. La rueda nació como rueda. Twitter no nació para ser lo que es. Lo nacieron de a ratos y entre todos, lo nació la colectividad, el poder de la colaboración. El eje es la conectividad. “El sobjeto no desea vivir en exclusividad, en pertenencia autóctona, sino que encuentra la razón de vivir en expandirse, interferirse, inmiscuirse, ser amado y penetrado en la orgía de la conexión”. Avant gardé. Pulsión y pulsos, voltios y volteos. Y por ende, nueva disposición sígnica. Las redes tecnológicas como signo de los sujetos, interpretantes que son comunidades colectivas. “Arquitecturas de la participación”. Al fin y al cabo, como también postula Verdú desde su blog: “Lo mismo que en el cerebro o en la genética no son tan importantes las neuronas o los genes singularizados como las interconexiones que se despliegan entre ellos.”

Cultura también, implica para Norbert Elias, “productos del hombre dotados de libertad.” En tanto producimos la red, la red es cultura, en tanto somos la red, somos cultura. Somos prosumers: productores y consumidores de nuestra cultura, productores y consumidores de nosotros mismos. O en todo caso, de nuestras múltiples identidades. Identidades que se consolidan permanentemente, personalidades que demandan atención y acción. Mundos de representación que se multiplican y que consolidan al usuario digital, al iluminado digital (digerati) y que como todo regímen cultural, consolida al anti, al cuasi, al no iluminado o usuario digital.Instituyen a los nativos, los inmigrantes, los colonos, los excluídos, como “clases cognitivas”. “Somos lo que comemos.”

Soy si estoy en la red, soy la red si (que) consumo y (que) produzco en ella. Pero también soy todo lo que la red me permite y todo lo que dejo de ser porque no me lo permito. Y la red, es el aleph.

-¿El Aleph?- repetí.
-Sí, el lugar en donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe,
vistos desde todos los ángulos (…). Sí, todos los lugares de la tierra están en el Aleph,
ahí estarán todas las lumirias, todas las lámparas, todos los veneros de luz”.
Jorge Luis Borges,
El Aleph

La cultura de la era de la explosión semiótica, se vale de todas sus producciones, y de la efectiva digitalización de utopías. De inconmensurabilidad, infinitud, de ese contenido incontenible que es el Aleph, de que todo y todos estemos allí, de enumeración, superposición, networking. Convergencia. Palabra/nudo. Palabra/resumen del aleph digital.  Como postula el about de Sputnik, un observatorio de ideas: “If you begin to think of everything as networking, then everything is communication”

Los textos “El texto está definitivamente en todas partes. y lo sabe.” Postula un maestro de la performance poética en la era de la web, Gerard Altaió. Es en los textos donde Lotman supone puede visualizarse el dinamismo de tal o cual cultura -lenguaje y comunicación-. Textos como unidades culturales,   “Algo que está definido culturalmente y distinguido como entidad. Puede ser una persona, un lugar, una cosa, un sentimiento, una situación, una fantasía, una alucinación, una esperanza o una idea.” [Schneider, 1968, pág. 2].    Textos como unidades complejas, como suma de códigos interpretados y a interpretar, que son generados constantemente por la misma cultura, en un afán y necesidad de hacerlos. La cultura tiene la necesidad de generar textos, de generar conocimientos, no sólo como acopio de información, sino como modalizadores del mundo.Pero cuáles son los textos, hoy? Cuáles, además de la música, los libros, los bailes, el cine. Muchos, muchos más: redes sociales, plataformas colaborativas, soportes, formatos, producciones audiovisuales, celumetrajes, conferencias virtuales.
Es interesantísismo destacar el valor que los escolares de Tartú predisponen sobre el texto, sobre la inteligencia y su constitución: erigen una visión del mundo, predeterminan la cosmovisión una época y un lugar dado.Por supuesto complejizada y dinamizada la teoría de Shannon, no contamos ya solo con un emisor y un receptor pasivo que recibe la información transmitida. Los textos no circulan unidireccionalmente, sino que retroalimentan, convergen, se muestran y materializan en soportes impensados, y por sobre todas las cosas, terminan siendo y haciendo, por fuera de sus objetivos iniciales. Las interfaces, proponen otro desequilibrio.

Cito nuevamente el reciente texto de Hidalgo Toledo, que da certera pauta de lo que presentimos, de lo que vivenciamos “La convergencia, la digitalización y la hibridación cultural/mediática, está interconectando códigos y maneras de comunicación.” Hoy, como nunca antes, se visualiza, se experimenta una potenciación en cantidad y calidad de textos, de códigos, de lenguajes y de nuevas formas de alfabetización, de efectivización de la pluralidad y conectividad. Y por ende de construcción identitaria. Semiótica.

Cultura y explosión: Facebook y el desequilibrio semiótico “La memoria permite representar restrospectivamente el proceso de cambio, ya sea que éste se realice por continuidad (presvisibilidad) o por explosión (imprevisibilidad), un cambio brusco o violento de los sistemas culturales” escribió Lotman.   Un campo minado, con imprevisibles puntos de explosión y un río en primavera, con su potente pero orientado fluir: estas son dos imágenes que surgen en la conciencia del historiador que estudia los procesos dinámicos explosivos y graduales. La necesidad de estas dos tendencias estructurasles no las anula sino que las evidencia claramente su mutuo condicionamiento.” Walt Disney provocó, según el teórico de Tartú, una resemantización: Hércules no es pensado ni visto ni comprendido desde la Odisea, sino desde el dibujo animado. Hoy, entonces, la misma imploción conceptual y simbiótica, ocurre desde los videojuegos, desde la web, desde las plataformas de simulación, desde Facebook, YouTube, desde los fotologs, blogs, redes, nodos, desde el phonecast, las comunidades virtuales, la televisión como menú, los DVD’s, etc… Desde las hipermediaciones, aportará Scolari.

Y es más. el aumento exponencial de los medios de producción, de los dispositivos de memoria, es también aumento exponencial de los sujetos de participación. Imposible no hablar de la construcción colectiva del conociemiento, de la eminente efectividad de la sabiduría de las multitudes, del que el todo no sólo es, sino que piensa más, que la suma de las partes, que lo que se generan son lazos institucionales, académicos, laborales y por sobre todo emocionales. La inteligencia colectiva es la clave y premisa de la construcción de la memoria colectiva. Asistimos a un momento en el que la recuperación de datos, es sumamente sencilla, accesible, veloz, porque contamos con un dónde, donde está everything we need.

Pensar en qué es memoria, implica pensar en cómo y en que se la conserva. Pero es en la red misma, reservorio de posibilidades, de concreciones laberínticas y puertas a consolidar, donde buscamos y encontramos respuestas que no sabíamos que nos eran imprescindibles. Pero por sobre todo, donde nos conectamos.

Más de lo que dice Brea, refuerza la postura: “Toda memoria ha sido distribuida.No hay nodos dedicados al almacenaje, espacios de sedimentación privilegiados. La memoria del conjunto del sistema está diseminada en toda su extensión de forma heterótopa.” Web como panal. Conocimiento fluidal. “La totalidad del conocimiento flota y circula entonces sin descanso, sin acumularse ni congelarse en punto alguno”, culmina.

Casos que nos seducen (y nos cazan)
 Facebook y la signicidad: sigo lo que siguen los que sigo
Tener amigos y que te “acepten” nunca fue tan fácil. Enviando una solicitud, tenemos acceso a vida y obra de cuanto caminante por el mundo querramos.Ahora, ¿siempre son significativos? Podemos pensar que las fotos y los perfiles y los enlaces y los comentarios a cada muro, los videos y grupos a los que cada persona se agrega, son signos. Signos en el sentido peirciano: están en lugar de otra cosa: nosotros mismos. Nosotros somos objetos de las relaciones triádicas. No somos en carne y hueso sino que somos en función de lo que evidencie nuestro perfil, nuestro muro, nuestros enlaces, nuestra cantidad de amigos.

Como si toda la catarata centrípeta de un Facebook absorbente nos reemplazaria o nos emplazaría en otro territorio: en el mundo virtual. Por supuesto, a estas alturas, cuesta pensarlo como un universo adverso y antitético. Es mundo real, nuestra realidad, la de cada día. Plantearlo como una oposición al ¿terrenal? es poco más que un anacronismo. La información semiótica que circula y retroalimenta en Facebook, constituye a la plataforma misma, como objeto dinámico.

Todo está allí, a pesar de que todo provino de otra parte: de otras redes, de otras páginas, de otras plataformas. La semiosis infinita se produce, evidentemente y como es siempre factible, pero no permite que olvidemos los límites, ni el marco madre de producción significativa, ni el territorio en el que estamos: Facebook. Por eso, con la red nos alcanza. Porque encontramos lo que necesitamos, y mucho más, lo que empezamos a necesitar porque lo vimos allí, porque sabemos que está alli. Prescindimos de las noticias de congéneres o creemos que así lo es, no por motus propio, sino porque Facebook lo ofrece. Porque allí está. ¿Cómo desperdiciar información? El dilema de la sociedad de la información, no es cómo informarnos, sino cómo no sobreinformarnos, o cómo detectar cuál es la información válida o valiosa.
Más porque Facebook como soporte de todo el consumo cognitivo de nativos digitales, pero también de colonos e internautas, es multifunción. La red misma es multitasking; es diario, calendario, chat, videoshow, espacio de encuentro, de búsqueda.

Entonces, desde lo semiótico me es sígnico lo que fue sígnico para alguno de mis “amigos” significativos. Continúo con la relación semiótica, si el punto de partida fue realmente trascendental o me provocó algún interés, desde algun punto, por algún motivo. Sea el que sea. El quién enlazó o posteó qué cosa, es parámetro de la producción semiótica y garantía de su trascendencia (subjetiva).

La cadena de las cadenas, es un isomorfismo con la canción de la Chiva. Sólo que aquí Dios salva al mundo. Dios como límite de, como punto final en el marco de lo que aparentaba ser una producción de sentido infinita. Facebook, parecería ser eso que enmarca y sitúa, al menos, la progresión informativa.

Podemos vivir en Facebook sin necesidad de visitar otras páginas webs, dirá Carlos Scolari. Podemos vivir porque nos provee de lo peciso y porque como red es social, y dentro de sus infinidad de posibilidades, existen reglas. Facebook tambien es cultura, no sólo por ser producción humana, sino por ser ordenamiento, concepción de mundo, modelizador, comunicación, lenguaje.

Simbiosis infinita: palabra e imagen en la web
También la relación entre palabra e imagen, produce significados.La presentación, al post grado “Cultura, medios e imágenes”, desarrollado en FLACSO en el 2008, antepone que “Vivimos en una época en la que, al parecer, todo podría llegar a ser visto, mostrado, exhibido, lo que estaría dando cuenta del predominio de lo visual por sobre otros registros de la experiencia humana.” Quien diera la clase inaugural, la intelectual Betriz Sarlo, retomó a Rohmer que expone que la imagen no dice todo. A lo que responde, la argentina “las imágenes hoy son ciertos discursos fuertemente codificados y con un fuerte requerimiento tecnológico para producirlas, y con cierta destreza para mirarlas”. Es factible  que quizás las imágenes, a veces, no lo digan todo o que como es evidente, muestren, revelae y hablen, pero no todos oyen con la misma intensidad, la misma pasión o devoción, no todos pueden descifrar, su verdadero mensaje, sus intenciones vedadas tras el posible fetichismo que reviste. Es ahí, donde entra en circulación la palabra que le da voz, vida, acción, a cada imagen. De manera indiferente, no solo la semiosis es infinita, sino la simbiosis entre la palabra y la imagen. Un caso particular, puede evidenciarlo.

Vi.sualize.us es una página, un depósito, un marcador social, “social bookmarking”, que permite que un número indefinido de personas, cuelguen un número indefinido de imágenes. Brinda la posibilidad de que empresas, “caminantes a pie”, fotógrafos, dibujantes, aficionados o internautas, organicen en la web sus imágenes predilectas, bajo etiquetas o “tags”. Estas son especie de patrones, que hacen a la unidad de cada grupo “visual”, a su comunidad, las hacen pertenecer a tal o cual entidad o prototipo. Le dan identidad. Así, la palabra aúna, congrega, unifica, simplifica el desorden, instaura tipos ideales, en la cantidad y calidad inimaginable de imágenes, infinita como la semiosis misma que supone.

La variedad de las mismas, en enorme: action, america, babes, beach, beauty, belly, color, female, femme, fun, funny, girl, motion, ocean, pacific, photo, photography, photoshop, playa, playing, sea, seascape, sexy, sport, strand, summer, tan, tanned, usa, waves, woman, women, young. illustration. alphabet, cover, day, days, design, experimental, face, happy, inform, language, letters, mouth, music, mute, pieces, puzzle, representation, say, sequence, sound, spell, tell, title, visual, word. Entre tantísimas más. Reúnen una cantidad asombrosa de “pictures”, cada una de todas ellas. Por ejemplo, 23633 fotografías, bajo ese titulo, están cargadas allí. Y cada uno, puede subir la que quiere, porque quiere, porque puede, para mostrar y mostrarse, porque también admite la conexión y vínculo con las páginas propias en la web.

La relación entre imagen y palabra es inminente. Millones de las primeras, aparecen clasificadas, de acuerdo a normas no tan arbitrarias, y allí reside la lógica del sistema, en poder “reunir”, bajo una misma etiqueta, a las que comparten ciertos aspectos. Lo lingüístico ordena y clasifica la inmensidad icónica. Una etiqueta-palabra muestra muchas, demasiadas imágenes, sub etiquetadas, a su vez, que llevan a otras etiquetas-palabras, y a otras muchas imágenes. Cada imagen, implica una conexión a otras, a otras palabras y a otras imágenes. Y así, la cadena semiótica, es infinita, interminable, y a su vez, atrapante. Porque el dinamismo de la página, su organización, el modo en que articula los conceptos y hace ver que puede estar organizado el universo, la hacen singular, digna de estudios de cualquier tipo.

La página s es un reservorio de imágenes, es también, lengua, porque es también un tesoro virtual. Y congrega a lo visual, y a lo icónico, para producir significados, sentidos infinitos, y para que todos sus usuarios, lo hagan. Los usuarios -creadores ante que productores y consumidores-, que en este caso, también, esta vez, son(somos) infinitos

La fluidez semiótica. Un intento de (micro)conclusión
Somos singos, resementazaciones, proceso, procesos, multimedialidad, pantallas, convergencia. Y vamos haciendo y nos vamos naciendo en una constante articulación con el afuera y el adentro, con lo virtual que es nuestro mundo real.

Si pensamos en la cultura como red de textos, como trama inventiva, evidentemente, hoy nos sobrepasa la cultura. Dirá un científico Luigi Luca Cavalli Sforza “Hemos llegado a un punto en el que la cultura ha adquirido un peso elevado. Un mundo cada vez mejor comunicado ha hecho que el poder de los genes sea menor y el de la cultura mayor.”

“La totalidad del conocimiento flota y circula entonces sin descanso, sin acumularse ni congelarse en punto alguno”, se dirá sobre la Cultura RAM, la cultura del flujo, de la web, digital. Fluyen los datos, los conocimientos, las personas, las conexiones y también las teorias, los marcos conceptuales, la potencia de invención, la consecuente regeneración de conceptos, la proyección de otros. Es que, al fin y al cabo somos puras estructuras desestructuradas que festejamos (y construimos) la explosión semiótica.

Biblio y webgrafía

Benveniste, E. “De la subjetividad en el lengueje” y “El aparato formal de la enuncación”. En “Problemas de la linguística general”. México, Paidós, 1977.
Borges, Jorge Luis. “El Aleph” (1949), Buenos Aires, Emecé, 1999.
Bougnoux, Daniel. “Significar”, en Introducción a las ciencias en la comunicación. Buenos Aires, Nueva visión, 1999.
Brea, José Luis. “Cultura_RAM:Mutaciones de la cultura en la era de su distribución electrónica”, Barcelona, Gedisa, 2007.
Delarbre, Raúl Trejo. “Viviendo en el aleph. La sociedad de la información y sus laberintos”, Barcelona, 2006.
Hidalgo, Jorge Toledo.El dilema de la dimensión antropológica de la Industria del Entretenimiento

Lozano, Jorge. La semiosfera y los estudios de la cultura.
Saussure, Ferdinand. Curso de Linguistica General (1915). Madrid, Planeta Agostini, 1994.

Scolari, Carlos.

“Hipermediaciones: Elementos para una teoría de la comunicación digital” Barcelona, Gedisa 2008,

Facebook vs. Google: webs centrífugas, centrípetas y cloud computing

Digital ECO_logies: Umberto Eco y la semiótica de los hipertextos e interfaces.

Shils, Edward. “La sociedad de masas y su cultura:Industria cultural y sociedad de masas.”Caracas, Monteávila Editores, 1977.

Reig Gonzalez, Dolors. Inteligencia, conciencia continua aumentada: Google nos hace más inteligentes

Media and Semiotic Theory: Key Terms and Concepts
Piscitelli, Alejandro. “Nativos Digitales: dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación.”, Buenos Aires, Santillana, 2009.
sputnik: Observatory For the Study
Verdú, Vicent. Blog oficial
Vi.sualise.us


Leave a Comment so far
Leave a comment



Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s



%d bloggers like this: